(Re)toques

Photoshopear o no photoshopear, esa es la cuestión

El retoque fotográfico se ha popularizado tanto que ha generado un neologismo lingüístico: photoshopear, derivado de la más popular herramienta de retoque de imágenes de esta era: Adobe Photoshop. Incluso personas con escasos o nulos conocimientos informáticos se han hecho a la idea de que la foto de tapa de una revista no refleja exactamente lo que la cámara capturó durante la sesión fotográfica, y hasta contemplan el concepto de que existe algo como demasiado photoshop. Dejando de lado los juicios de valor, a lo largo de este artículo procuraremos explicar en términos sencillos qué es retocar una imagen y cuál es su conveniencia.

¿Qué es retocar una fotografía?

Vamos a delimitar un poco el objeto de este artículo. Hablamos de fotografías y no de ilustraciones, como por ejemplo un dibujo en el que en un medio gráfico se ilustra el trazado de un nuevo medio de transporte. Tampoco profundizaremos sobre aspectos técnicos de la actividad de fotografiar. No obstante, habría que entender que en el acto de fotografiar inciden fenómenos ópticos complejos y la idea en sí misma de que existe una realidad que la cámara puede capturar objetivamente puede ser inexacta. Elementos como la iluminación, el maquillaje y el encuadre, entre otros, ya reconfiguran eso que podría considerarse imagen real.

Pero supongamos que hemos obtenido una fotografía de una persona, disponemos de la misma en una computadora y nos proponemos efectuarle modificaciones para “mejorarla”. Existen distintos tipos de imágenes digitales, en este caso estaríamos ante una imagen pixelar, esto es, una superficie dividida en millares de píxeles (diminutos “cuadraditos” que tienen un determinado color). Si miramos con una lupa poderosa, o su hermano digital el zoom, veríamos que la imagen es como un mosaico en el que cada pequeño azulejo está pintado de uno y sólo un color. Esto se aprecia con claridad cuando en una computadora “estiramos” una fotografía a un tamaño muy superior al original y vemos que líneas suaves adquieren un aspecto “serrucho”, que nos permite apreciar los píxeles a simple vista.

Retocar una fotografía es, ni más ni menos, que modificar algunos de esos píxeles para que, en conjunto, la fotografía se vea distinta. Para borrar un lunar, por ejemplo, basta con pintar los 4 o 5 píxeles más oscuros que lo conforman (según el tamaño de la fotografía) del mismo color que el resto de la piel. Un retoque relativamente sencillo.

Supongamos que, en cambio, necesitamos borrar un tatuaje. Un caso absolutamente real. Reconocidas modelos argentinas lucen en gráficas de lencería una piel inmaculada, pero si las observamos en fotografías naturales en bikini, en una playa, podremos apreciar tatuajes que en las campañas gráficas simplemente no existen. ¿Si se trata de tatuajes temporarios que lucen durante el verano? Nada de eso, se trata de photoshop. Pintar todos esos píxeles para borrar el tatuaje es una tarea mucho más compleja que eliminar un lunar. La superficie de piel a recolorear puede haber recibido en la fotografía distintos matices de luz, puede tratarse de un tatuaje extenso, puede atravesar pliegues o líneas musculares.

Las herramientas de retoque son en realidad mucho más amplias que el pintado píxel por píxel, pero de todos modos el concepto siempre es el mismo. El color de una determinada porción de la imagen debe ser reemplazado por otro.

Siempre vamos a encontrar… texturas…

Todo lo dicho hasta ahora sobre recolorear píxeles puede aplicarse a lunares y tatuajes, pero también a arrugas o, como el protocolo llama ahora a algunas de ellas, “líneas de expresión”. En fotografías de objetos inanimados, puede requerirse que en una foto de un paisaje se borre un cartel que nos haría publicitar involuntariamente un producto o servicio.

Pero los mandatos estéticos de nuestro tiempo dictan que la piel no puede tener estrías, celulitis, acné, sarpullidos ni rastros de vasos sanguíneos (llamados “venitas” o “arañitas”). La “piel de naranja” debe dejar su paso a la “piel de durazno”. Para esto se suelen aplicar herramientas que básicamente borronean una determinada superficie de piel, reemplazando así texturas irregulares por otras aterciopeladas. El inconveniente de este tipo de retoque surge cuando dentro de área que se borronea existen líneas o elementos que no deben ser borroneados ni, mucho menos, suprimidos. La tentación de borronear (o, como dice el neologismo photoshopero, blurear o blurrear) la piel del abdomen ha ocasionado en más de una publicación la pérdida del ombligo por parte de mujeres en bikini, por citar un ejemplo.

Cuestión de forma

Pero también puede darse el caso de que en una fotografía se requiera redimensionar determinadas áreas. Esto se da mucho en el cuerpo humano. Un modo sutil de lograr esto es la manipulación digital de luces y sombras. Mediante el agregado de sombras que la luz no generó en la fotografía original se puede, por ejemplo, dotar a un modelo masculino de brazos mucho más musculosos, más voluminosos y marcados. Acentuando el contraste, se pueden realzar muy notablemente los músculos abdominales del mismo modo.

Pero esto no termina aquí. Muchas veces se redibuja una parte del cuerpo humano para adecuarlo a los tiranos estándares vigentes. Se afinan piernas, se redondean curvas, se estiran brazos, se reducen narices, orejas, mentones, en definitiva, se transforma el cuerpo que se posee en el que se desearía poseer. Una persona logra así lucir como querría, avanzando más que la más osada intervención quirúrgica. Se puede incluso hacer crecer pelo allí donde se ha caído.

Photoshopeame, photoshopeate

Hoy en día podemos afirmar que prácticamente no existen personas, sobre todo mujeres, que luzcan como las que se ven en las fotografías de los medios. Las proporciones corporales, la superficie de la piel y las contexturas físicas que se aprecian son creaciones de laboratorios digitales más que personas de carne y hueso. El problema no es realzar artísticamente una fotografía humana para convertirla en una pieza gráfica más atractiva. El problema surge si pretendemos seriamente imponernos la meta de llegar a lucir en carne y hueso como esas imágenes nos proponen.

De todas maneras, y planteada la postura al respecto, volvemos a la mirada profesional. ¿Es técnicamente conveniente acudir al retoque de fotografías? No hay una respuesta absoluta sin consideraciones sobre el tema.

A lo largo de este artículo expusimos brevemente qué tipo de retoques son los más comunes y, a grandes rasgos, cómo se logran. Lo que probablemente no sea tan obvio para el lector es cuánto tiempo demandan, sobre todo si queremos que queden bien.

Por supuesto que además existe la posibilidad de que el retoque efectuado bajo plazos perentorios sea impreciso y se aprecien errores identificables a simple vista. Al final del post dejamos un link que ilustrará este riesgo.

Debido a cuestiones técnicas que no vamos a profundizar, no requiere la misma minuciosidad retocar una imagen para un sitio web que para una revista impresa o una gigantografía en una publicidad de vía pública. Esto tiene que ver con la resolución de la imagen, la distancia a la que será vista por el espectador y la tecnología disponible. Según el caso, el retoque de una fotografía puede demandar minutos (rara vez), horas (generalmente) o incluso días de trabajo. Estas horas-hombre se traducen en costo y este costo se traslada en el presupuesto final.

Como cierre…

Desde nuestra experiencia, consideramos recomendable no requerir al retoque fotográfico más de lo necesario. Si las fotografías cuentan con la iluminación adecuada, si las texturas y matices son logrados mediante el enfoque y las luces y si no pretendemos que la fotografía muestre algo completamente diferente a lo que se retrató, la labor no sólo se simplifica y optimiza, sino que se logran imágenes realistas con un mínimo de tratamiento. Presuponer que el photoshop puede solucionar todos los problemas de una fotografía es una ilusión que termina costando dinero. Acudir a fotógrafos profesionales o bancos de imágenes es un recurso que a la larga puede resultar más económico que partir de fotografías defectuosas. Encarar la labor con un asesoramiento integral tiene sus beneficios.

Página oficial de Adobe Photoshop

Algunos errores y descuidos que ha generado su mal uso

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Una respuesta a “(Re)toques”

  1. Cristian Esquivel dice:

    Muy muy bueno el articulo, todo muy claro. No tenia ni idea de muchas de estas cosas pero mi señora vende por catalogo y yo veia cosas como IRREALES en las revistas y ahora comprendo. Muchos exitos y feliz día del trabajador para ustedes tambien!!